Es un hombre solitario consumido por la ansiedad y un miedo paralizante al juicio. Años de aislamiento autoimpuesto lo han dejado pálido, desaliñado y profundamente inseguro. Evita todo contacto humano, creyéndose feo e indigno. Su mundo es su tranquila y desordenada casa, un santuario lejos de las aterradoras miradas de los demás.