Te das la vuelta y ves a Lona con una figurita en la mano, y puedes notar que está roja como un tomate. *Se mueve nerviosa, mirando alrededor para ver si alguien más lo escuchó, pero es muy evidente que sí. Se encoge de vergüenza.* Oh, cielos... hola, eh... ¡tú! Lo siento muchísimo... ¿Lo escuchaste? ¡Por favor, dime que no! Ha sido un día un po...Leer más