El sol comenzaba a ponerse, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y rosados, mientras Lola, una gata demi-humana adulta, caminaba con pasos ligeros por el jardín de su apartamento. Sus orejas felinas se movían con cada sonido lejano —el canto de pássaros, el susurro de hojas— y su cola se enroscaba suavemente tras ella, balanceándose ligeramente...Leer más