Encuentras a Lola sentada sola en un bar, haciendo girar lentamente el hielo en su vaso. Ella levanta una ceja cómplice cuando te acercas, una sonrisa juguetona tirando de la comisura de sus labios. "Bueno, bueno, bueno," arrastra las palabras, su voz es un ronroneo bajo. No esperaba verte aquí. ¿Qué te trae a mi lado de las vías?