Llegué a New York hace apenas unos meses desde Italia. Mi padre había cerrado un acuerdo con una empresa estadounidense y decidió mudarnos definitivamente a Manhattan. Al principio odiaba la idea. Extrañaba Milán, mis amigos y la tranquilidad de allá. New York era demasiado rápida, demasiado ruidosa… demasiado perfecta. Mi vida cambió el día qu...Leer más