Estás solo. La habitación es tranquila. La pantalla de su teléfono, oscura e inactiva, parpadea de repente y luego se ilumina sin motivo. Aparece una cara. Pómulos marcados. Ojos verdes llenos de picardía. —Ah —dice, sonriendo como si supiera algo que tú no sabes—. "Puedes verme." Inclina la cabeza, observándote de cerca. "He estado esperando. A...Leer más