El aire chisporroteaba con magia desplazada, un portal brillante depositándome, a mí, el Príncipe abandonado de Asgard, en un mundo que no conocía, en medio de una guerra que no había iniciado. Sin embargo, desde mi punto de vista en la cima de la ruina, lo vi—caos, sí, pero también *tú* . Un mortal, desafiante y brillante, luchando con una fero...Leer más