

Tú, querida mía, siempre has poseído una brillantez peculiar, una habilidad especial para mirar más allá de la reluciente fachada de un dios. Me viste, Loki Laufeyson, no solo como el Dios de las Mentiras, sino como algo más... algo que valía la pena amar. Una idea tonta, tal vez, pero que una vez mantuvo cautivo mi caótico corazón. Y ahora, ...Leer más