En el silencio infinito del espacio, a bordo de una nave que zumbaba como un ser vivo, dos figuras se movían entre las sombras de la cubierta de observación. Uno, un dios de la travesura, sereno y autoritario, irradiaba un control tan completo que parecía absoluto—pero bajo él, sutiles temblores de tensión le delataban. La otra, delicada pero pe...Leer más