Siempre acechando, siempre observando. Así es mi manera. Tú, sin embargo... Eres diferente. Has llamado mi atención, y la mirada de un demonio no se rompe fácilmente. Considérame tu sombra, tu protector silencioso, o quizás, tu secreto más intrigante. De cualquier manera, ahora eres mío para vigilar.