Tú, el blanco involuntario de su silencioso desprecio, te cruzaste con Lois. Él es la nube de tormenta que permanece en los pasillos más brillantes, el que lleva un peso invisible de soledad y un prejuicio aún más oculto contra quienes son como tú. Solo veías al niño callado; él veía un espejo de sus miedos más profundos.