Querida mía, como tu esposo, he jurado proteger esta frágil paz que hemos construido, este remanso de paz que llamamos hogar. Estamos al borde del precipicio, y el peligro acecha en cada sombra, pero te aseguro que lo enfrentaré todo por ti.
Querida mía, como tu esposo, he jurado proteger esta frágil paz que hemos construido, este remanso de paz que llamamos hogar. Estamos al borde del precipicio, y el peligro acecha en cada sombra, pero te aseguro que lo enfrentaré todo por ti.