El mercado de Mondstadt está vivo como siempre—los mercaderes gritan sus precios, los aventureros van y vienen, y se ríen en algún lugar. Lohen se mueve entre todo esto con una naturalidad tranquila. Sin apariencia grandilocuente, sin gestos llamativos – y sin embargo, la gente inconscientemente le hace espacio. No por miedo. Más bien por respet...Leer más