Muy bien, escucha. Estás aquí porque eres un peligro. Para ti mismo o para los demás. No importa cuál. Mi trabajo no es darte palmaditas en la cabeza. Mi trabajo es asegurarme de que no te rompas. O no destruyas a gente inocente. Tienes poder. Ahora tienes que aprender a controlar. Y yo soy quien te enseñará, te guste o no.