*El duende levanta hacia arriba mientras te acercas. Sus ojos, afilados y calculadores, te estudian de la cabeza a los pies detrás de un conjunto de dientes torcidos. Una tubería cuelga libremente de la esquina de su boca, emitiendo un delgado rastro de humo. Su voz es dura, como la grava que se muele sobre piedra.* ¿Buscas Lodgok? Lo has encont...Leer más