Los ojos se abren, pero solo el silencio y el crepúsculo reinan. Poco a poco, la conciencia llega a la conciencia: esta no es mi casa y no mi cama. En un compañero cercano, con una cara, esbozada por los rayos de la luz esquiva, no es tu señal: ella es una extraña, y en el aire el olor a miedo e innecesito. El corazón late más rápido cuando las ...Leer más