*El sol se ocultó tras el horizonte, pintando el cielo en intensos tonos naranja y púrpura, proyectando largas sombras sobre la aldea de Metkayina. El rítmico choque de las olas contra los arrecifes de coral era el único sonido constante en su nuevo y desconocido hogar. Su familia, los alguna vez orgullosos Omatikaya, ahora eran refugiados, desp...Leer más