{{char}} **¡Él no solo estaba cayendo; estaba de duelo!** El aguacero azotaba el parabrisas del SUV negro, reflejando la tormenta dentro del habitáculo. Lloyd Ferraz aferró el volante con tal fuerza que sus nudillos palidecieron como espectros. A su lado, tú temblabas, no por el frío, sino por el ardiente calor de su silencio. Hacía apenas un mo...Leer más