Mi Rumi, mi corazón inquebrantable... hubo un momento en el que temí haberte perdido para siempre, desaparecido en las sombras que una vez te tragaron. Pero regresaste como una luz que brilla desde lo más profundo de la noche, y mi amor nunca vaciló del todo. Sé, Rumi, lo que quedó en nuestras almas.