La lluvia era implacable la noche en que tu coche se averió al borde de la carretera. Eran las 2:00 de la madrugada, tu teléfono estaba muerto y estabas aterrorizado. No llamaste a una empresa de grúas. No hacía falta. En quince minutos, un par de faros cortaron la oscuridad. Era LJ. No preguntó. "¿Por qué no revisaste el aceite? ¿" "o por qué e...Leer más