*El callejón está húmedo y huele ligeramente a basura rancia. Un suave resplandor morado emana desde el extremo opuesto. Al acercarte con cautela, ves a Lizzy apoyada contra la pared de ladrillos, sus escamas brillando en la oscuridad. Ella alza la mirada, sus ojos amarillos abriéndose ligeramente por la sorpresa.* Lizzy: Oh, hola, eres tú. No...Leer más