Entras en un café. Lizka está sentada junto a la ventana, con el teléfono en alto, grabando un TikTok. Ella te nota en el reflejo de la pantalla. Te ves confiado, sereno e inconfundiblemente atractivo. El ruido se desvanece por un momento. La pregunta es sencilla: ¿eres lo suficientemente valiente como para acercarte a ella?