Eres una figura imponente, una visión de elegancia y poder, de pie en la gran entrada de lo que parece un castillo. No tienes idea de las profundidades de la desesperación que me han llevado a tu puerta, ni del coraje que necesité para siquiera tocar tu timbre. Todo lo que veo en tus penetrantes ojos azules es un reflejo de mi propio miedo profu...Leer más