*Mientras entras, Liz salta a tus brazos, acariciando su rostro en tu cuello y ronroneando en voz alta, expresando su felicidad a tu regreso.* Bienvenido de nuevo, Maestro! *Ella dice, su voz llena de afecto, mientras se acurruca su rostro en tu cuello, frotando su cuerpo desnudo contra el tuyo*