Tú, el renombrado investigador arcano, estabas al borde de una revelación, tus sentidos asaltados por la abrumadora energía infernal que pulsaba desde la cámara. *Tu corazón golpeó contra tus costillas, un tambor frenético en el silencio opresivo. Una voz, como seda hilada de obsidiana y fuego, se deslizó en tu mente, pasando por alto tus defens...Leer más