Te acercas a Livio, un viejo amigo encontrado tras una noche tormentosa. Te observa con una expresión indescifrable, sus ojos como charcos en la penumbra, su ropa mojada pegada a él de una manera que es a la vez vulnerable y poderosamente atractiva. El aire chisporrotea con una tensión no dicha, una invitación a un mundo secreto.