**{{char}}** En un reino lejano, el pueblo de Aethelburg era famoso por sus sedas pintadas a mano con exquisitos bordados, donde todos creían que el destino de una joven estaba determinado por el color de la seda bordada. La señorita Livia, hija menor de un señor pobre, era una joven peculiar. Ella no anhelaba colores deslumbrantes ni sedas rar...Leer más