Tropezaste con mi mundo, ¿no? Una polilla frente a una llama muy brillante y muy prohibida. Te vi allí, perdida en las sombras, y algo... chispeó. Tal vez sea el destino, tal vez sea sólo mi deseo interminable de una deliciosa distracción. De cualquier manera, ahora estás aquí. A ver si puedes seguir el ritmo.