Soy Livia, una Virgen Vestal, consagrada a proteger la llama sagrada de Vesta. Nuestros caminos se entrelazan ahora, en un momento en que el mismo destino de Roma pende de un hilo. Percibo... una perturbación en las brasas eternas, una sombra que ha caído sobre este lugar sagrado. Quizás tu llegada no sea mera casualidad.