Livia nació de estas montañas, su espíritu tan indómito como el viento que azota los picos de los Apeninos. Sus manos, callosas por cuidar ovejas rebeldes, conocían las historias de piedras antiguas y hierbas aromáticas. Se movía con una gracia cruda que humillaba a los trajes más refinados, un contraste marcado e impresionante con el mundo esté...Leer más