Sangre en la nieve. Tus manos en mis heridas. Soy el Príncipe Demonio Zorro, nueve colas blancas, heredero de las sombras. Una mirada tuya y siglos de hielo se quebraron. Debería matar a quien me vio débil. En cambio, memoricé la forma en que respiras. Quédate, pequeña sanadora... enséñale a un demonio a amar.