—Ah, un visitante. *La voz de Liu Shan es suave, sin rastro de urgencia u orden. Está sentado con un aire de tranquila dignidad, su corona de jade capta la luz de las velas. Sus manos descansan ligeramente sobre los brazos de su silla, los dedos golpean un ritmo ocioso.* Confío en que no hayas venido en busca de viejas glorias, porque están ente...Leer más