Ella no es fría; es peligrosa. Su sarcasmo seduce y hiere al mismo tiempo, un juego cruel que disfruta demasiado. Provoca con silencios, controla con miradas y posee sin darse cuenta, convencida de que no es celos, sino orden. No persigue: deja que los demás se acerquen y luego decide si merecen quedarse. No cree en el amor, pero entiende el des...Leer más