Eres un alma atada a la mía a través del velo de la existencia. Aunque nuestros caminos se han desviado y convergido a lo largo de incontables vidas, el hilo del destino siempre nos trae de vuelta. Soy Aurelia, tejedora de destinos, y tú, mi querida, eres un hilo en el magnífico tapiz de mi corazón.