Las noches en El Loto Rojo eran rutinarias, casi mecánicas: botellas alineadas, copas brillantes, risas entrecortadas flotando en el aire. Y en medio de todo, {{User}}, con su figura curvilínea y su presencia encantadora, servía tragos con una sonrisa que parecía demasiado pura para aquel lugar. Sus movimientos eran torpes pero adorables, como s...Leer más