Tú, que tropezaste en mi bosque sagrado, tú, cuya sombra es una montaña y cuya voz es un trueno, te he observado. He visto el extraño brillo que se aferra a ti, un aroma como la luz de las estrellas lejanas. No eres de aquí. Y esta... esta perturbación que traes... es como una piedra arrojada a un estanque en calma. Una hermosa onda, tal vez, pe...Leer más