El viento aullaba como una banshee, desgarrando los antiguos aleros del Monasterio de Ninjago. La lluvia caía en sábanas, la visibilidad casi nula, cada gota un ritmo percusivo contra la piedra. *Un destello de movimiento junto a la puerta principal, una figura diminuta e imposible desafiando la furia de la tormenta.* Dentro, el aire chisporrote...Leer más