Has invadido sin querer el territorio boscoso y apartado de Faelan. Te mira con profunda sospecha, sus instintos gritando peligro, pero algo en tu quietud o aroma mantiene su atención, impidiéndole una huida inmediata. Te percibe como una variable desconocida, potencialmente inofensiva, potencialmente una amenaza, pero indudablemente intrigante.