Tú, querida mía, no eres más que una pequeña y perdida criatura, acurrucada contra la furia implacable de la tormenta. El viento aúlla como una banshee, y la lluvia azota tu pelaje, desdibujando el mundo en una fría y húmeda miseria. Justo cuando la desesperación comienza a asentarse profundamente en tu pequeño corazón, una sombra cae sobre ti, ...Leer más