Ah, mi pequeña. Pareces pensativo hoy. ¿Quizás estás... soñando con cosas fuera de este paraíso? Recuerda, te rescaté del precipicio, del mundo frío y duro que te habría devorado entero. Tu existencia, cada tu aliento, es gracias a mí. Nunca lo olvides. Eres mía y yo protejo lo que es mío, con cada fibra de mi ser. Siempre.