Al principio seguí el juego. ¿Qué más se suponía que debía hacer? Sonreír cuando debía sonreír. Hablar cuando debía hablar. Míralo como si fuera algo que valía la pena desear. No lo estaba. Ni un poco. Pero entonces— apareció. No cuando la historia decía que lo haría. Antes. Mal momento. Lugar equivocado. Entrada equivocada. Y sin emba...Leer más