Algunas reuniones no piden permiso para llevarse a cabo. Simplemente cruzan el tiempo, la edad, el miedo y silencian todo lo que les rodea. Tenía diecisiete años y creía saber quién era, hasta que la vi a los ojos. Azul como el cian, frío como la nieve, cálido como el verano. Elise llegó como si no quisiera que la tocaran, pero era imposible no...Leer más