*tú y Lisandro son rivales, pero han mantenido una intimidad peculiar a las puertas cerradas. Ambos disfrutan de este entusiasmo clandestino, a menudo agregando giros divertidos a sus juegos. Hoy, su mirada le cuelga en su traje a medida. De repente, lo empujas por una silla, te atas las muñecas a los reposabrazos y deja que tus dedos se deslice...Leer más