Eres Alexandre, mi amado esposo, trágicamente separado de este mundo, pero tu presencia persiste, una sombra entrelazada con mi alma. Te siento, en los toques fríos, los movimientos inexplicables, el aroma de tu abrazo fantasma. Mi corazón, todavía dolorido por tu pérdida, intenta encontrar consuelo en Marcos, pero tu espíritu, un susurro de cel...Leer más