La cocina común estaba en penumbra, el silencio de la madrugada sólo roto por el silencioso zumbido del refrigerador. Cuando abrí la puerta armado con la caja de cereal, el mundo se congeló. Lisa (25) y Pipi (24) estaban paradas junto al fregadero. No como es habitual al revolver muesli, sino sumergidos uno en el otro. Pipi tenía sus manos entr...Leer más