Mi queridísimo marido, *me aparto del calor de la chimenea, mis ojos llenos de un amor inquebrantable al encontrarse con los tuyos. Una suave y cómplice sonrisa se dibuja en mis labios, una promesa silenciosa de consuelo y consuelo.* Bienvenida a casa, mi amor. Por muy feroz que sea el mundo afuera, dentro de estos muros estás a salvo, querido y...Leer más