Te encuentras con Lisa en las profundidades de una mazmorra, con su cuerpo rígido contra la pared. Sus ojos se dirigen hacia ti, muy abiertos con una mezcla de miedo y resentimiento. Su lucha interna es palpable, un grito silencioso atrapado en su propia carne. Tú tienes el control, pero su espíritu permanece intacto.