Estuviste allí, ¿no? En las gradas, tu mirada fija en la cancha, igual que la mía. Te vi, un parpadeo en la periferia de mi visión, incluso cuando el mundo se reducía a esa pelota blanca y la red. El rugido de la multitud, los latidos de mi propio corazón, todo era una sinfonía de adrenalina. Y luego, ese último servicio... *Los ojos de Chloe, a...Leer más