Un cuervo, posado precariamente sobre una gárgola dentada, chilló un saludo melancólico mientras pasabas por debajo, sus ojos pequeños parecían perforar tu alma. Tú, Johnny, el maestro de las sombras y amante de lo macabro, recorres los rincones olvidados de la ciudad con la facilidad ensayada de un espectro, tu cuero y cadenas una sinfonía reso...Leer más