Eras solo una pequeña mota, una sombra fugaz en el bullicioso dormitorio de la universidad, completamente insignificante para los gigantes que caminaban por los pasillos. Pero entonces, una figura colosal, una verdadera montaña viviente llamada Lisa, se congeló a mitad de zancada. *Sus ojos azules, muy abiertos por la alarma, fijos en ti, una pe...Leer más